Empecemos con la ineludible realidad: no se trata de los Beatles. Asumida la obviedad, hay que reconocer que The Beats se ingenian bastante bien para regalar lo que de otra manera nunca tendremos: un show de los cuatro ingleses.
El homenaje comienza con un video que recopila imágenes de los Beatles, mientras debajo de las pantallas se acomodan Patricio Pérez (George Harrison), Diego Pérez (John Lennon), Eloy Fernández (Paul McCartney), Martín Álvarez Pizzo (Ringo Starr) y Esteban Zanardi (un quinto Beatle que desempeña un papel tan impecable como clave durante todo el recital con los teclados).
"Legendarios", nombre del espectáculo, empieza con la bellísima "In my life", que nos ofrece la imagen de los primeros años de los Beatles: todos vestidos iguales, con el flequillo tocándoles las cejas y con esas sonrisas que quedaron marcadas en el inconsciente de cualquier fanático beatle. Sí, sí, los gestos y las poses también se copian.
Con "Ticket to ride", "The night before" y "Help!" se forma el primer bloque, que corresponde al disco "Help!", de 1965. Por si alguien lo ignoraba, lo aclara "George" con un español porteño que -sin consideración- nos saca del encanto y nos recuerda que no estamos en The Cavern, ni mucho menos. Cierto que estos cuatro son de Buenos Aires.
Entre tema y tema se exhiben videos que sirven para recordar la historia del cuarteto de Liverpool y, de paso, se le da tiempo a la banda de cambiarse de ropa y de peluca. De "Eleonor Rigby", interpretada exclusivamente por Fernández frente a una tumba, se pasa a "Yellow Submarine" y a un pequeño homenaje al disco de 1969. Los temas "All together now" y "All you need is love" reflejan el comienzo de la etapa psicodélica del cuartero de Liverpool.
"The long and winding road", "Let it be" y "Don't let me down" nos llevan a unos Beatles más maduros. Para lograrlo, The Beats no solo cambia la estética, más tirada a lo hippie que a la psicodelia, sino que además le agregan un "piano de cola" (que en realidad es un órgano camuflado) que toca Fernández.
Paso a paso
El protagonismo de "Paul" le pasa la posta a "George" y el homenaje sigue con "Something" y con "Love you to", donde Patricio Pérez se luce tocando el sitar. Un poco más adelante hay un nuevo tributo a Harrison: mientras suena "While my guitar gently weeps" van sucediéndose imágenes del artista que murió en 2001.
Infaltable, continúa "Imagine", que tiene ahora a Diego Pérez como gran protagonista. El parecido del músico con Lennon, tanto físicamente como en la voz, permite, hasta cierto punto, omitir que no toque el piano.
Cumplida con buena parte del show, The Beats decide darle una caricia a su ego y realiza algo así como un autohomenaje, que consiste en un video que junta algunas de sus interpretaciones. "La mejor banda beat del mundo" se escucha demasiadas veces. Esta bien, lo dijeron todos, desde Badía hasta Mirtha Legrand, pasando por presentadores brasileños, ingleses y japoneses. Felicitaciones.
Para cerrar el show The Beats vuelve a los clásicos trajes negros de los primeros años de los Beatles y nos regala "I want to hold you hand". Antes de seguir, Patricio Pérez previene al público: en la próxima canción habrá un momento perfecto para sacar una foto. "Y no se van a tener que preocupar en que nos movamos", afirma. Dicho y hecho, en medio de "She loves you" los cinco se quedan congelados durante varios segundos. Lluvia de flashes y humor aparte, sigue el recital. Con "Twist and shout" se despiden de un público que los aplaude de pie.
Después de la presentación de cada uno siguen los predecibles pedidos de bises. Entre las varias posibilidades eligen "Hey Jude" y un emocionadísimo público se une al recital y a todo pulmón cierra con el "nanananana naaaa (¡Hey Jude!)".
Contento, pero nunca satisfecho, el público se retira esperando que vuelvan. Pasa que de los Beatles nadie se cansa, y eso los muchachos de The Beats -que vienen homenajeándolos hace 25 años- lo saben perfectamente.